la mano que tacha

Click here to edit subtitle

Ecos y repercusiones de la obra

.

Reseña en Diario Registrado | 22.4.14

"La mano que tacha es una obra que capta al espectador desde el comienzo hasta el final, generando una reflexión sobre los momentos que atraviesan a un escritor y que se abren a un mundo de fantasmas y verdades. Una escritura que se nos revela en una más que interesante y recomendada puesta teatral."


Mariana Kozodij









Click en la imagen para ver reseña completa.

.

Reseña en Leedor.com

28.4.14












Click en la imagen para ver reseña completa.

.

Reseña y entrevista a la directora en Revista Dínamo | 5.6.13


"Los textos aparecen, imprevistos”


La mano que tacha, la obra dirigida por Paula Banfi, sobre textos de Luis Cano, combina múltiples registros en escena, con una modalidad particular: la edición en vivo.

Por Gabriela Koolen.


Click en la imagen para ver nota completa.

.

Entrevista en "Aire y acción" |  21.4.14

www.radiolexia.com.ar



.


Reseña en .:Evaristo Cultural:. "La edición como fenómeno teatral".

"Basada en textos de Luis Cano y dirigida por Paula Banfi, `La mano que tacha´ ofrece un acercamiento a la obra del dramaturgo que deja al espectador con ganas de sumergirse en su obra. La propuesta parte de un trabajo de improvisación que, quizá, busque demostrar cómo es posible vislumbrar una poética desde el descentramiento, desde lo no lineal; una sucesión de escenas se articula sin previo acuerdo, al ritmo de la palabra, al ritmo de la música, al ritmo del silencio. Así, Lola Banfi y Mariano Kervorkian resultan las vías de acceso al universo Cano, junto a Sebastián Pandolfelli que, desde su guitarra y voz, no sólo acompaña sino que tiene la noble labor de crear la sutil atmósfera en que los cuerpos van y vienen, balbucean, oyen y desoyen. De este modo, cada función será única, pero no sólo en el sentido en que el teatro es hecho irrepetible, sino en tanto que la edición será distinta y original cada vez. Si el "aquí y ahora" es la máxima del acto teatral, la pieza de Banfi se propone llevar al extremo esa premisa; el juego se construye en escena, entre lo dado y lo aleatorio.
La puesta es minimal y se pone al servicio de la versatilidad; una silla, un escritorio y algunos papeles prefiguran al hombre que hace avanzar su pluma y a la mujer que lo acompaña y cambiará disfraces en ese viaje. Una pantalla en escena servirá también como apoyo y disparador de nuevos escenarios, que son otros y son los mismos.
De pronto, entonces, el espectador es actor pues es en él donde los fragmentos cobran sentido de unidad; y uno descubre cómo las partes son siempre partes, pero pueden dejar de serlo si alguien sabe construir un puente: articulación de la palabra, organización de la acción, sintaxis; las posibilidades dramáticas se abren al infinito."